Agyei Darko: el delegado de Bonwe en Boayase

Agyei Darko, natal de Onwe, es profesor de primaria en la Escuela TI. Alhmadyya Basic School de Boayase. Imparte matemáticas y clases de apoyo. Le encantan los niños y siempre se ha implicado en todos los proyectos en los que ha sido partícipe. Su exmujer y su hija viven en Onwe, pero Agyei, debido a la distancia que le separa de la escuela, reside en Boayase durante el curso escolar.

Como todas las familias, acude cada mañana y cada tarde a buscar agua al poblado contiguo y experimenta los mismos obstáculos que sus vecinos. Pertenece a la ONG Bonwe con sede en Granada, una provincia al sur de España, muy lejos de Ghana. Agyei es el delegado de la organización en el terreno y la fuente directa de comunicación con España. Desde los inicios de Bonwe, se ha mostrado muy optimista con el proyecto de la construcción del pozo, tan necesario en Boayase. La emergencia de agua es un grave problema que afecta a muchas de las zonas apartadas de Ghana, en las que la comunicación y el acceso no es tarea sencilla. Las enfermedades, la falta de higiene, los escasos recursos para cocinar y lavar, hacen del proyecto “Sed de Vida” una necesidad imperiosa. Y por ello, Agyei ha decidido contarles a Naki y a Berko la fase en la que se encuentra la recaudación de fondos para construir el pozo. Quizá, el mismo poblado unido, sea capaz de aportar el dinero que falta para la primera fase de su construcción.

– Buenos días chicos, gracias por haber venido tan pronto. ¿Ha podido ir tu madre a por agua esta mañana Berko?

– Sí señor, ha ido ella, me ha dado permiso tal y como me indicó.

– Perfecto, pues vamos a entrar en clase y os voy a explicar todo lo referente al pozo.

– ¡Bien!- contestó Naki- lo estamos deseando.

Agyei Darko es profesor de primaria en la Escuela TI. Alhmadyya Basic School de Boayase y responsable de la NGO Bonwe Ghana en Boayase

Agyei les condujo a la clase de sexto curso, algo más pequeña que las demás por el reducido número de alumnos que acudían. Se sentaron en tres pupitres, los niños frente a Agyei, con la mirada fija en él y la ilusión reflejada en el rostro.

– Bueno chicos, esto que os voy a contar es algo que pensábamos Faustina y yo contaros un poco más adelante. Pero dado que Naki se enteró de lo que hablábamos, he pensado que quizá nos podáis ayudar a contarlo a todos los vecinos del poblado. Ella y yo pertenecemos a la ONG Bonwe. Su nombre proviene de la unión de “Boayase” y “Onwe”, que son dos de los poblados en los que opera la organización. Tiene su sede en Granada, un lugar al sur de España, en el continente europeo. Yo soy su representante aquí en Ghana. Conocí a una de las fundadoras de la ONG cuando aún no existía Bonwe y trabajaba para otra asociación. Cuando dejó de colaborar con ellos y surgió la idea de crear Bonwe me uní a ella. Faustina también pertenece a Bonwe y actúa como secretaria. ¿Hasta aquí me seguís?

– Sí señor- respondió Berko entusiasmado.

– Bien, pues uno de los proyectos en los que llevamos tiempo trabajando y más desde que el río se secó y todo el poblado tiene que desplazarse para conseguir agua, es la construcción de un pozo. Al principio se pensó en usar uno de bomba manual, que ya podríamos haber tenido, pero que se habría terminado rompiendo y que no podría filtrar el agua.

– ¿Y para que se filtra el agua?

– Para evitar los virus, los parásitos y las bacterias que están presentes en el agua que actualmente consumimos del suelo. Es muy importante que el agua sea potable para evitar enfermedades. Ya sabéis la cantidad de personas que tienen problemas gastrointestinales, muchos de ellos son por el consumo del agua sin filtrar.

– Por eso mi abuela Beth habla de “el mal del agua” cuando ve que a alguno de mis hermanos se le revuelven las tripas.

– Si, por eso le llama así. Y para ponerle fin, desde Bonwe estamos recaudando fondos para la construcción de un pozo de energía fotovoltaica. 

– ¿Y que hay que hacer para construir un pozo de ese tipo?- preguntó Naki- que nunca había oído nada parecido.

– La persona que diseñó su construcción, que se llama Joaquin, y que es ingeniero, nos contó que lo primero a tener en cuenta a la hora de construir un pozo era conocer las necesidades de agua que tiene el promotor del pozo, en este caso Bonwe que es quien nos representa, conocer el tipo de bombeo que se necesita y si el pozo es para el riego, es decir para agricultura, o para almacenar el agua en algún depósito. Por último es necesario conocer las posibilidades que tiene el terreno por medio de estudios geológicos o mediante la ayuda de zahoríes.

– ¿Y qué son los zahoríes?- preguntó Berko

– Los zahoríes son personas que tiene el don de descubrir lo que está oculto, especialmente corrientes de agua bajo tierra y depósitos de minerales.

– ¿Y qué pasos hay que dar para construirlo?- preguntó de nuevo Berko

– En primer lugar encontrar agua subterránea, después perforar la zona, entubar el pozo para que no se derrumbe y aforarlo, es decir calcular el caudal de agua que se puede extraer de él.

– ¿Y por qué decidisteis que fuera un pozo fotovoltaico?- preguntó Naki.

– De energía fotovoltaica Naki. Pues verás, aquí en Boayase es más fácil generar electricidad que acometer un suministro desde otro punto. Esto es debido a la situación geográfica de nuestro país y a las horas de sol que hay al año. El rendimiento de un sistema así es más óptimo porque los equipos solares que se construyen ahora son muy robustos, no tienen un coste muy alto y el mantenimiento es mínimo. Por eso creemos que es el mejor sistema para la construcción del pozo.

Agyei les explica a Naki y a Berko el proyecto «Sed de Vida» para la construcción de un pozo de energía fotovoltaica en Boayase

– ¿Y que se necesita para que lo tengamos ya?- preguntaron a la vez los niños.

– Calma chicos. Primero necesitamos recaudar fondos. El proyecto está diseñado pero necesitamos encontrar el dinero para construirlo. 

– ¿Y cuánto dinero falta?- preguntó Naki

– Lo hemos presupuestado en dos fases. Para la primera, que incluye analizar el caudal del agua y el terreno, así como su excavación, elegir la bomba eléctrica y el tanque del agua supone unos 30.000 cedis. Al cambio para la moneda usada en Granada son 4400 euros. Por ahora llevamos unos 2.070 euros, quizá algo más, que luego hay que convertir en cedis. Y para la segunda fase aún falta por concretar, pero estimamos que algo menos, unos 4000 euros.

– Entonces aún faltan unos…2300 euros para la primera fase ¿no?- consultó Berko que ya dominaba a la perfección las cuentas matemáticas.

– Así es Berko, aún falta mucho para conseguir el presupuesto completo de la primera fase, pero cada vez estamos más cerca de conseguirlo.

– ¡Pues no tenemos tiempo que perder!- exclamó Naki. Vamos a explicárselo a nuestras familias y a todo el poblado. Tenemos que buscar la manera de conseguir el resto del dinero. ¡Nosotros lo recaudaremos!

– ¡Eso! nosotros lo conseguiremos- insistió Berko

– Me alegra vuestra predisposición chicos, será complicado pero lo intentaremos. Ahora iros preparando que comienzan las clases, y esta tarde podéis contarlo en casa. La próxima semana reuniremos a todas las familias para explicarles el proyecto. Pero todo lo que podáis adelantar con vuestra ilusión, ¡será fantástico!

– ¡Genial!- exclamaron a la vez los niños. 

– Venga y ahora a clase. Hablaremos pronto del proyecto.

– ¡Sí, sí, sí! lo lograremos, vamos a tener un pozo. ¡Tendremos agua!

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