El pozo de la vida

Berko Owusu y Naki Asare son dos niños africanos que viven en el poblado de Boayase, una pequeña extensión de terreno en Ghana. Berko significa “primogénito”, y sus padres le pusieron ese nombre cuando por fin, su primer hijo, vino al mundo. Le esperaban con paciencia pero con muchas ganas de enseñarle todo lo que la tierra le podía ofrecer. En Boayase, su padre, Emmanuel Owusu, era de los pocos habitantes que aún conservaba su trabajo en una granja familiar. Este negocio había pasado de padres a hijos, generación tras generación, y algún día Berko lo heredaría. La mujer de Emmanuel, Pita Owusu, había sido afortunada al casarse con él. Nacida en el mismo poblado, era la menor de cuatro hermanas. Su destino tenía que haber sido cuidar de sus padres, pero cuando conoció a Emmanuel supo que su vida sería distinta. Los padres de Berko dedicaban largas horas del día a trabajar en la granja. Cuidaban de los pollos, cabras y ovejas que criaban para después vender carne, leche, queso y huevos. La granja estaba a un kilómetro de su casa, y mientras Emmanuel y Pita estaban fuera, su perro Francis cuidaba de que a Berko no le pasara nada. Desde muy pequeño aprendió a valerse por sí mismo y cuando tuvo edad de ir a la escuela ya había aprendido a cocinar, a lavar y a orientarse por el sol y las estrellas. Y fue allí, en la Escuela TI. Alhmadyya Basic School de Boayase, donde conoció a la que ahora es su mejor amiga, Naki Asare.

Naki, que significa “primera niña”, es la segunda hija de Sarabi y Zareb Asare. Todos los nombres tienen un significado en África, y el de su madre representa “el espejismo del desierto”, mientras que el de su padre simboliza “el guardían”. Naki tiene dos hermanos y una hermana: Jasir, Sule y Jasira. Todos viven en la casa familiar, con su abuela materna Elizabeth, a la que cariñosamente sus nietos llaman “Beth”. También vive con ellos su tío Dakari, el hermano de Zareb, desde que la enfermedad de la hepatitis se llevase a su mujer. La familia unida trabajaba en una gran explotación agrícola, donde cultivaban maíz. Naki, Sule y Jasira aun eran pequeños y acudían a la escuela, aunque ayudaban en todo lo que podrían a sus padres y tio. La abuela Beth cuidaba de ellos en ausencia de los adultos en la casa. A Naki le encantaban los animales y siempre que podía se escapaba para ver los de las granjas cercanas. Asi fue como vio por primera vez a Berko, aunque su amistad comenzó en primer dia del tercer curso.

-Hola, me llamo Berko Owusu. Te he visto algunas veces cerca de la granja de mis padres. Bueno en realidad te hemos visto mi perro Francis y yo. ¿Sabías que tenía un perro?, ¿Tú tienes animales?

-Hola Berko, yo soy Naki Asare. No sabía que me habías visto acercarme a tu granja. Me encantan los animales, pero no tengo ninguno. Mis padres y mi tío se dedican a cultivar maíz. Me encantaría conocer a Francis, ¿me lo presentarás?

-Pues claro. Hoy mismo, a la salida del colegio. Y si quieres podemos ir a la granja a ver al resto de animales. A mí me hacen mucha compañía porque solo vivo con mis padres.

– Nosotros somos ocho en casa, mi abuela Beth, mi tío Dakari, mis padres y mis tres hermanos. A ellos seguro que les conoces. Jasir es el mayor y ya no va a la escuela, ayuda a mis padres en el cultivo de maíz, pero Sule y Jasira están en segundo curso, son mellizos.Ah si! Son los únicos mellizos que hay en Boayase. ¡Vaya! sois una familia muy grande, que envidia. Espero que algún día me los presentes.

-Pues claro, cuando quieras Berko. Me alegro mucho de haberte conocido, espero que seamos muy buenos amigos.

-Eso está hecho Naki. Y ahora vamos a entrar en clase, que creo que tenemos matemáticas con Agyei.

Y así, con una sonrisa de oreja a oreja, entraron los dos en clase.

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Presidenta de Bonwe

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