Un pozo de energía fotovoltaica

Aquella noche Berko no podía dormir. Las palabras de su amiga Naki “Te nombro mi ayudante en jefe de servicios de investigación para encontrar agua” se habían quedado grabadas en su mente. Muchas veces había oído a su padre lamentarse por la falta de agua en el poblado de Boayase.

– Antes pasaba un río que nos permitía tener agua durante todo el año Berko. Pero desde que empezó la sequía y el agua empezó a escasear, comenzaron los problemas. Ahora tenemos que ir al poblado vecino, y tendrás que acostumbrarte a ir cada mañana y cada tarde a por agua, si quieres que podamos beber y dar de beber a los animales. Te acompañará Francis, y tu madre irá los domingos, para que puedas descansar. ¿Lo has entendido Berko?

– Si padre, lo he entendido. ¿Y cómo traeré el agua?

– Lo harás con unas garrafas que tendrás que cargar tú mismo. Verás una motocicleta que acerca algunas de esas garrafas hasta el río del poblado vecino. Pero nosotros no tenemos dinero para pagarla. Así que tendrás que ir bien pronto por la mañana, y a primera hora de la tarde, para poder traer el agua tú sólo. Te cansarás, pero terminarás acostumbrándote. Yo no puedo ir contigo, porque tengo que ayudar a tu madre en la granja.

– Lo sé padre, lo haré yo. Soy muy fuerte, ¡ya verás!.

Berko tenía tan sólo cinco años cuando tuvo esta conversación con su padre. Cuatro años después recordaba la sensación que tuvo la primera vez que recorrió seis kilómetros de día y seis de tarde para ir a recoger agua para su familia. Cargó con dos garrafas con las que apenas podía dar ni cinco pasos, cuando estaban llenas. Se paraba y seguía, se volvía a parar y volvía a seguir. Los primeros días tardó más en regresar a su casa, pero con el tiempo, sus músculos se acostumbraron al esfuerzo. Pero después de la conversación con Naki y la idea de construir un pozo, las cosas podían cambiar radicalmente. Imaginar un pozo en el poblado era cuanto menos atrevido, pero quizá, posible.

Llegó apurado a las puertas de la Escuela, después de recorrer los seis kilómetros con el agua entre sus fuertes brazos y la compañía de su perro Francis.

– ¡Qué cara de sueño tienes Berko!

– Es que no he podido dormir pensando en la idea del pozo, ¿te lo imaginas Naki? Hoy mismo se lo voy a preguntar a Agyei.

Berko soñando con la construcción de un pozo en Boayase

– No esperaba menos Berko. Por algo te nombré ayer jefe de servicios de investigación para encontrar agua.

– Jajajaja. Por eso no he podido dormir, menuda responsabilidad jajaja. Pero si lo consigo averiguar, espero que aparezca mi nombre grabado en el pozo. Por los servicios prestados, más que nada.

– ¡Anda, anda! Venga, que llegamos tarde. Luego me cuentas qué tal te ha ido. Y si necesitas que te ayude, ya sabes donde encontrarme.

– ¡Hecho!

Al mediodía, antes de comenzar la clase de matemáticas con Agyei, Berko se acercó a la sala donde los profesores se reunían. Allí le encontró hablando con otros maestros. Tímidamente pidió hablar con el profesor antes de comenzar la clase. Agyei, que conocía bien a su familia y los problemas que habían tenido cuando el agua del río empezó a escasear para los animales, le dijo que le esperaría al final de la clase, que ahora no quería retrasarse con el resto de alumnos. Berko estuvo tenso durante toda la hora, pensando e imaginando cómo sería la vida de todos con la construcción de un pozo.

Agyei le explica a Berko que pertenece a una ONG llamada «Bonwe», que será la responsable de recaudar fondos para la construcción del pozo en Boayase

– Te he visto distraído Berko, ¿qué es lo que te preocupa tanto que no podía esperar?

– Es algo muy importante para mi, para mi familia… y creo que para todos.

– Pues adelante, ¿qué es lo que querías hablar conmigo?

– Pues verá señor, mi amiga Naki me ha dicho que le escuchó hablar de la posibilidad de construir un pozo. Aquí, en Boayase. ¿Es eso posible?

– Vaya con Naki, ya hablaré con ella.

– No le diga que se lo he dicho, se enfadará conmigo.

– Jajaja, no te preocupes. Hablaré con ella para preguntarle porque no ha sido ella quien me lo ha preguntado. Te ha mandado a tí hacerlo.

– Es que me ha nombrado jefe de investigaciones. Somos un equipo ¿sabe?

– Jajajaj, si si menudo equipo. Aunque me alegro de que estéis tan interesados. La verdad es que sí Berko, hay un proyecto para construir un pozo de energía fotovoltáica. 

– ¿Cómo es eso posible?

– Venid mañana antes de comenzar las clases. Dile a tu madre de mi parte que mañana vaya ella a buscar agua y así podrás venir antes con Naki. Os hablaré del proyecto “Sed de Vida” y de la ONG a la que pertenezco, que se llama “Bonwe”

– ¿Sed de vida? ¿Bonwe? 

– Mañana, mañana Berko. Mañana os lo contaré todo. Pero si el proyecto sale adelante, podréis dejar de ir a buscar agua todos los días al poblado vecino. Hay muchas esperanzas puestas en ello. Y como tenéis mucho interés os lo contaré para que después podáis decirlo en casa y así transmitirlo a toda la comunidad.

– Genial, pues aquí estaremos mañana.

– Hasta mañana Berko.

– Hasta mañana señor.

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